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El Montseny

El Montseny acoge bajo sus ramas los paisajes más bonitos, con bosques propios de parajes centroeuropeos y mediterráneos, pero que coexisten con las diferentes áreas metropolitanas.

Su extraordinaria biodiversidad y la huella cultural que el hombre ha dejado a lo largo de los tiempos presentan un valor universal, que ha inspirado a artistas, intelectuales y científicos, y que desvela la emoción de las personas que lo visitan.

También podrá visitar:

- Los Pozos de Hielo: el lugar donde se almacenaba la nieve de la montaña para tener hielo durante el resto del año. En el Pozo de Can Cuch se encuentra la cresta que sube al Sui y al Pozo de Bessa, que está en muy buen estado de conservación y situado a poniente de la colina de Can Cuch.

- Las rutas modernistas de Cardedeu y La Garriga: a tan sólo media hora de Can Cuch en coche, se encuentran las dos villas de veraneo preferidas por la burguesía barcelonesa de principios del siglo XX. Estas torres, de estilo modernista y en un perfecto estado de conservación, son auténticas joyas arquitectónicas.

- El Museo-Archivo Tomás Balvey de Cardedeu: se halla en una de las primeras torres de veraneo de la villa (1848) y conserva una de las farmacias más antiguas de Cataluña, así como el mobiliario original de 1812. El museo cuenta también con una amplia colección de elementos etnográficos, arquitectónicos y decorativos, un jardín botánico y un amplio archivo de pergaminos, que datan de los siglos X hasta el XIV.

- Los Dólmenes de la Sierra del Arca: en la Sierra del Arca, entre los municipios de El Brull y Aiguafreda (a unos 40 minutos de Can Cuch), se oculta una docena de dólmenes, entre los que sobresale, por sus dimensiones y el buen estado de conservación, el Gran Dolmen de Aiguafreda.

- El Poblado Ibérico de Samalús: situado en el término municipal de Cánoves y Samalús, a 20 minutos de Can Cuch, este imponente asentamiento ibérico estuvo habitado durante más de cuatro siglos. Hasta el momento ya se han encontrado dos murallas y nueve torres, todo y que aún no se han acabado los trabajos de excavación.

- La Villa Romana de Can Terrés: emplazados a la entrada de La Garriga, los restos de la villa romana y las termas de Can Terrés datan del siglo I. Durante más de 700 años, ésta fue una importante explotación romana, dedicada al cultivo de la viña y el olivo.