Una masía en el Montseny con más de mil años de historia

Historia de Can Cuch

El origen de la masía donde se encuentra hoy Can Cuch nos lleva al siglo X. En sus inicios había sólo unas pequeñas edificaciones, que servían para dar cobijo a personas, guardar animales y almacenar alimentos, y que fueron construidas en torno a la era que actualmente acoge nuestro Chill-Out. Con el paso de los siglos, la casa principal fue creciendo hasta convertirse en una gran masía con dos eras y dos balsas de riego - la más antigua de ellas se ha reconvertido en piscina.

A principios del siglo XX, la familia Cuch se trasladó a vivir al centro del pueblo y la masía quedó a cargo de masoveros. Son años de historias, de leyendas, de guerras y de escondrijos secretos.

En los años 80 y sin masoveros, en la Pallissa (construcción que actualmente es una de las habitaciones del hotel) vivió Luis, uno de los últimos carboneros del Montseny, conocido por todos como "el niño".

Años más tarde, en enero de 1989, la familia Cuch vendió la masía a la familia Zimmermann. Con Yves Zimmermann y Bignia Kuoni, Can Cuch entra en una nueva etapa: la casa vuelve a llenarse de vida, de libros y de apellidos importantes de la cultura barcelonesa. La familia Zimmermann inició una primera rehabilitación, basada en el proyecto que realizó la arquitecta Anna Bofill Levi, en febrero de 1990

Los actuales propietarios compraron Can Cuch a los señores Zimmermann el 19 de abril de 2007. Entre la documentación de la casa, encontraron los planos de Anna Bofill y los utilizaron como punto de partida para reconvertir la masía en el actual y encantador Hotel Restaurante inaugurado el 11 de septiembre de 2011.